Interior de la comparsa

Al interior de las Comparsas de Lakitas existe una relación especial entre quienes las integran. Los músicos ofician diferentes costumbres en torno a sus instrumentos musicales y a las melodías que interpretan junto a ellos. Según la tradición aymara, se bendicen los instrumentos desde su construcción, generalmente a cargo de un integrante de la comparsa: se pawa y ch’alla el juego completo de instrumentos -la tropa- pidiendo por el buen sonido de estos a la pachamama (madre tierra), al tata inti (padre sol), a los mallkus y t’allas (espíritus tutelares que protegen desde los cerros). La ch’alla o colla es también el momento en que los músicos manifiestan sus intenciones y compromisos hacia la comparsa. Es una ocasión en que son presentados los nuevos integrantes. Esta tradición, propia de los músicos, se realiza antes de ejecutar las melodías i.

i La sonoridad de la comparsa, Miguel Ángel Ibarra 2010.

En la construcción del sonido de los Lakitas, la repartición de los cortes (denominación de los tamaños de los instrumentos) y la disposición física de los músicos dentro de la comparsa, responde a características especiales relacionadas al conocimiento que existe entre los integrantes de la comparsa.

Se compone de hasta 15 integrantes, 6 parejas de sopladores y un trío de percusión integrado por bombo, caja y platillo (en reemplazo del triángulo):

El caporal (director) determina quien ejecutará los distintos tamaños de la tropa, formando cada pareja de Lakitas. Comúnmente el caporal y su contraparte ejecutan las Sanjas (tamaño mayor-registro grave), luego se entregan las Contras (laka que realiza una armonía en intervalo de quinta sobre la melodía principal) a una pareja con experiencia en el repertorio de la comparsa. Los Likos (voz intermedia) se entregan a un número mayor de músicos, dando la sonoridad predominante y característica a las lakitas. Dentro de los Likos se asigna al menos una pareja para ejecutar el denominado “Liko cantor”, el cual destaca por añadir a la estructura básica de la melodía una serie de adornos rítmicos y melódicos, llamados “chiri”, “chica chica” o “floreo”. Si el número de músicos alcanza, se pueden agregar otros tamaños: se entregan los “Chulis” (tamaño más agudo- a la octava del Liko), y en algunas comparsas, los llamados Octavines o Bajones (una octava más baja de la Sanja).

La disposición espacial de la comparsa también responde a una estructura definida internamente: generalmente el caporal va al inicio de una fila seguido de su pareja, esto debido a que el director lleva una campanilla con la que indica una serie de acciones a realizar por la comparsa. Las filas suelen ir intercaladas entre parejas de instrumentos, lo cual permite desplazamientos rectos y circulares de los Lakitas, otorgándole gran movilidad y dinámica particular al sonido emitido de la agrupación.

Todos los elementos descritos son los que generan, construyen y reafirman la identidad sonora particular de cada comparsa, dando cuenta del patrimonio vivo de la práctica musical de las Lakitas en la región de Tarapacá.

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